Artículos Periodísticos

Notas publicadas en la prensa sobre Magdalena Fleitas

Magdalena invitada al Portal de Educ.ar

Recomendaciones y propuestas para niños, docentes y familias

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Entrevista a Magdalena Fleitas en Telam Radios

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Escuchá la entrevista en Telam Radios

Nota sobre “Crianza y Arte” en “Deja que te muerdan”

“Crianza y arte”, fascinante libro de la docente y musicoterapeuta Magdalena Fleitas

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No hay dogmas inalterables a la hora de establecer un modelo de crianza: ser buenos padres implica aprovechar los recursos propios de cada familia y apostar a la creatividad fundante que irrumpe en instancias cotidianas como el momento del baño o un trayecto en auto con los hijos a bordo, sostiene la compositora y educadora Magdalena Fleitas, autora del flamante libro “Crianza y arte”.

Vincular la labor educadora de los padres con una experiencia artística supone avanzar un paso más allá de las formulaciones del francés Marcel Duchamp, que por los comienzos del siglo XX instituyó el carácter ordinario del arte al dictaminar que un simple objeto cotidiano -un urinario- podía cumplir una trayectoria similar a la de una complejísima pieza de arte. En sus múltiples proyectos musicales y docentes -que se condensan y dialogan en el libro publicado por Grijalbo- Fleitas posiciona a la creatividad como una herramienta espontánea que aflora inesperadamente en la escena doméstica para aportar un plan B allí donde el imprevisto dibuja un escollo de incierta resolución. “En el libro pongo en circulación los conocimientos que los padres tienen sin que sean reconocidos como tales -explica Fleitas a Télam-. En los años que llevo de docente y musicoterapeuta fui recolectando esos tesoros que ahora comparto: una familia sabe calmar el dolor de determinada manera, la otra sabe reír o jugar de cierta forma, otra tiene una estrategia para resolver los conflictos, etcétera”.

Las anécdotas y viñetas reunidas en “Crianza con arte” aportan la evidencia de la bitácora que despliega cada familia, un registro de hábitos y estrategias personales que convierte a los padres en inesperados artistas de la vida cotidiana, capacitados para poner límites con aire teatral, bailar con la escoba para capturar la atención de los hijos o desplegar acertijos en tiempo record con el fin de detener las peleas en el auto. A lo largo del recorrido, Fleitas ilustra que las rutinas no son tan rígidas ni tan aburridas como parece y pueden sobrevivir en la memoria como un mojón imborrable: “Hay historias de familia que van desde canciones que fueron improvisando para dormir hasta la aparición de ciertos miedos y cómo lo fueron resolviendo”, señala. “Esa fuente de conocimiento natural que poseen los padres muchas veces proviene de la propia niñez. Tiene que ver con las cosas que uno jugó de niño y desea traer al presente, pero también con las que no se quieren repetir porque lo hicieron sufrir”, apunta Fleitas, además cantante y directora del centro cultural “Risas de la Tierra”.

La autora invita a revisar los antiguos patrones de crianza para desarrollar una base de sustentación flexible respecto a los límites, que permita dosificar el énfasis si se trata de dirimir una situación donde se pone en juego un capricho y por el contrario de sostenerlo con firmeza si la “transgresión” planteada por el niño involucra algún peligro para su bienestar. ¿Cómo se define el margen de acción de los padres hoy que se ha debilitado el valor de la intuición y la experiencia como vectores centrales del proceso de crianza? “Encontrar el lugar desde el que se quiere poner el límite y la manera en que uno quiere habitar la autoridad no es sencillo, porque fuimos educados de un manera más estricta que no daba lugar al diálogo”, indica Fleitas. “Por lo general queremos encontrar una forma de poner límites acordes a los cambios que se fueron produciendo en estos años. Por eso a veces los papás se muestran más frágiles e inseguros: ponen un límite y enseguida dudan o se sienten culpables porque hay un enorme deseo de satisfacer todo”, ilustra. “La crisis que se produjo en torno a los modelos autoritarios de antaño también trajo inseguridades, pero está claro que la autoridad paterna es fundamental. Que los chicos pasen por momentos de frustración es vital para su crecimiento, porque el hecho de no poder todo les marca lo que sí pueden, y esto les permite desplegar su potencial”, explica Fleitas. La artífice de las series musicales “Risas del Viento” y “Risas de la Tierra” plantea una vinculación entre culpa y libertad, dos conceptos en tensión permanente que suelen tiranizar a los padres -Fleitas reivindica el valor de la autenticidad por sobre los mandatos de orden culposo- y remarca la importancia de formular (se) interrogantes como estrategia para destrabar situaciones de todo orden. “Hay que diferenciar las necesidades de las demandas superficiales. Y también hay que distinguir cuándo uno como papá está accediendo compulsivamente para tapar un agujero porque le da culpa no satisfacerlo y cuándo sencillamente lo satisface por la alegría y la felicidad que produce darle algo que desea a su hijo”, señala. “La espera no puede reglarse de manera rígida. Tiene que estar asociada a la edad del chico, a la situación en sí -lo que se está pidiendo- y a la posibilidad del padre de satisfacerla o no en el momento -acota-. Cada papá debe fortalecer su criterio de autoridad. Y esto es el resultado de un entramado de dudas, inseguridades y preguntas”. Bajo un paisaje social en el que se multiplican los estímulos y las demandas, no sólo se ha complejizado el rol de los padres: también los hijos aparecen atrapados en una telaraña de tensiones producidas por la necesidad de condensar una agenda intensa de actividades en una línea acotada de tiempo “La naturaleza de los chicos es muy vulnerable. Antes que nada, necesitan libertad. Los padres no pueden estarles todo el tiempo encima dándoles indicaciones. Paralelamente, los niños necesitan jugar. El juego habita en la infancia. Por último todos necesitan una mirada amorosa, necesitan algo más que padres que los lleven y vayan a buscar todo el tiempo”, define. En su libro, Fleitas sostiene que la crianza de los hijos pone en contacto a los padres con el niño que alguna vez fueron, aunque advierte que esta instancia “no implica negar los aprendizajes y ponerse a jugar como si uno volviera a esa edad sino integrar el proceso entre ese niño y el adulto que es en la actualidad”. (Télam)

Enlace a la nota original: aquí.

 

Entrevista en “La Ventana Arte y Cultura”

Entrevista a Magdalena Fleitas, musicoterapeuta, música y docente, nos habla de su infancia, su carrera y su último libro “Crianza y Arte. La magia de aprender”.

1.- ¿Cómo fue tu infancia?

Mi infancia estuvo rodeada de hermanos, primos, amigos y de una gran tribu de niños con los que jugábamos, cantábamos y peleábamos como todos los chicos. Mis papás nos llevaban al río, a la montaña y así aprendí a amar a la naturaleza.
2.- ¿Cómo empezaste a relacionarte con la música?
Mi bisabuelo era Alberto Williams, tenía un conservartorio muy conocido y siempre me llevaban a conciertos y a escuchar música. En las fiestas mi abuela Delfina nos hacía cantar canciones antiguas españolas, villancicos y actuar de pastores y ovejas, por eso tengo un repertorio de canciones infantiles enorme. Además, mi mamá se ocupaba de organizar paseos con mis amigas para luego del colegio y salíamos a recorrer La Boca, San Telmo, museos varios y así aprendí a conocer, a disfrutar y también así creció mi curiosidad por el mundo y las culturas de cada lugar.
3.-  ¿Cómo nació el jardín “Risas de la tierra?
El jardín creció paso a paso, primero en los grupos rodantes, en las casas hasta que abrí la sede actual de Cerviño. Es un jardín con orientación artística, una escuela que canta y baila, piensa, juega y mucho más… Las familias participan y los docentes se forman en la pedagogía de Risas. Permanentemente hacemos capacitaciones para profundizar el trabajo y abordar los emergentes.
 

4.- ¿Qué herramientas te dio la carrera de musicoterapia?

Aprendí de todo, es una carrera muy completa y variada, un poco de expresión corporal, mucho de música y escucha, psicología y mucho de medicina, anatomía… me dio recursos para todo mi trabajo y además enriqueció mi abordaje desde la salud y la prevención.
5.- ¿Cómo y cuándo empezaste a dedicarte a los niños?
Siempre, desde que yo era niña, era la típica nena que juega con los más chiquitos y luego en el colegio, les daba clase de guitarra, de cocina y aprendía con ellos.
6.- ¿Cómo influyeron en tu carrera tus estudios en la escuela de Laura Gutman?
Laura es una querida amiga, que enriqueció todo mi trabajo. Lo más significativo, fue abordar mi propia historia, investigar en mi propia infancia, a través de los mapas personales. Aprendí mucho sobre crianza y distintos aspectos, pero algo característico de Laura es que siempre invita a hacerse preguntas, a profundizar y a incluir a los padres con análisis y una actitud muy amorosa, de traer la verdad a la luz.
7.- Contános sobre tu último libro “Crianza y arte”
Es un libro que convoca a educar con los sentidos, a musicalizarnos, promueve la crianza amorosa, el juego compartido y el arte como herramienta que todos tenemos a mano. Está repleto de anécdotas que ilustran una postura alegre y clara frente a la infancia y alejado de los consejos de manual de instrucciones sobre cómo se debe criar a un niño. Es un libro sobre el amor a los hijos, la creatividad y la libertad.
8.- ¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?
Un año y medio, más muchos años previos, donde escribí para los maestros y padres de Risas, así fui guardando el material que ahora está en el libro.
9.- ¿Cómo fue la selección de las anécdotas y de las canciones del Cd que viene con el libro?
Recopilé rimas y viejas canciones, el criterio fue hacer un disco con canciones para acompañar la vida en casa… el baño, el momento de cocinar, de jugar, de dormir… todo esto, enriquecido con voces de niños, de tías, de mamás… que transmiten tanta alegría y conocimientos
10.- ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Se vienen las vacaciones, los shows con la gran banda, sigue el jardín y mi intención es integrar felizmente estos mundos con la crianza de mi niño y la vida en familia y en pareja… todo eso es mucho!

“Crianza y Arte”, Nota de Telam

Los artistas de la vida cotidiana

No hay dogmas inalterables a la hora de establecer un modelo de crianza: ser buenos padres implica aprovechar los recursos propios de cada familia y apostar a la creatividad fundante que irrumpe en instancias cotidianas como el momento del baño o un trayecto en auto con los hijos a bordo, sostiene la compositora y educadora Magdalena Fleitas, autora del flamante libro “Crianza y arte”.

CrianzaYArte-TAPA-FINAL-01

Vincular la labor educadora de los padres con una experiencia artística supone avanzar un paso más allá de las formulaciones del francés Marcel Duchamp, que por los comienzos del siglo XX instituyó el carácter ordinario del arte al dictaminar que un simple objeto cotidiano -un urinario- podía cumplir una trayectoria similar a la de una complejísima pieza de arte.En sus múltiples proyectos musicales y docentes -que se condensan y dialogan en el libro publicado por Grijalbo- Fleitas posiciona a la creatividad como una herramienta espontánea que aflora inesperadamente en la escena doméstica para aportar un plan B allí donde el imprevisto dibuja un escollo de incierta resolución.

“En el libro pongo en circulación los conocimientos que los padres tienen sin que sean reconocidos como tales -explica Fleitas a Télam-. En los años que llevo de docente y musicoterapeuta fui recolectando esos tesoros que ahora comparto: una familia sabe calmar el dolor de determinada manera, la otra sabe reír o jugar de cierta forma, otra tiene una estrategia para resolver los conflictos, etcétera”.

Las anécdotas y viñetas reunidas en “Crianza con arte” aportan la evidencia de la bitácora que despliega cada familia, un registro de hábitos y estrategias personales que convierte a los padres en inesperados artistas de la vida cotidiana, capacitados para poner límites con aire teatral, bailar con la escoba para capturar la atención de los hijos o desplegar acertijos en tiempo record con el fin de detener las peleas en el auto.

A lo largo del recorrido, Fleitas ilustra que las rutinas no son tan rígidas ni tan aburridas como parece y pueden sobrevivir en la memoria como un mojón imborrable: “Hay historias de familia que van desde canciones que fueron improvisando para dormir hasta la aparición de ciertos miedos y cómo lo fueron resolviendo”, señala.

“Esa fuente de conocimiento natural que poseen los padres muchas veces proviene de la propia niñez. Tiene que ver con las cosas que uno jugó de niño y desea traer al presente, pero también con las que no se quieren repetir porque lo hicieron sufrir”, apunta Fleitas, además cantante y directora del centro cultural “Risas de la Tierra”.

La autora invita a revisar los antiguos patrones de crianza para desarrollar una base de sustentación flexible respecto a los límites, que permita dosificar el énfasis si se trata de dirimir una situación donde se pone en juego un capricho y por el contrario de sostenerlo con firmeza si la “transgresión” planteada por el niño involucra algún peligro para su bienestar.

¿Cómo se define el margen de acción de los padres hoy que se ha debilitado el valor de la intuición y la experiencia como vectores centrales del proceso de crianza? “Encontrar el lugar desde el que se quiere poner el límite y la manera en que uno quiere habitar la autoridad no es sencillo, porque fuimos educados de un manera más estricta que no daba lugar al diálogo”, indica Fleitas.

“Por lo general queremos encontrar una forma de poner límites acordes a los cambios que se fueron produciendo en estos años. Por eso a veces los papás se muestran más frágiles e inseguros: ponen un límite y enseguida dudan o se sienten culpables porque hay un enorme deseo de satisfacer todo”, ilustra.

“La crisis que se produjo en torno a los modelos autoritarios de antaño también trajo inseguridades, pero está claro que la autoridad paterna es fundamental. Que los chicos pasen por momentos de frustración es vital para su crecimiento, porque el hecho de no poder todo les marca lo que sí pueden, y esto les permite desplegar su potencial”, explica Fleitas.

La artífice de las series musicales “Risas del Viento” y “Risas de la Tierra” plantea una vinculación entre culpa y libertad, dos conceptos en tensión permanente que suelen tiranizar a los padres -Fleitas reivindica el valor de la autenticidad por sobre los mandatos de orden culposo- y remarca la importancia de formular (se) interrogantes como estrategia para destrabar situaciones de todo orden.

“Hay que diferenciar las necesidades de las demandas superficiales. Y también hay que distinguir cuándo uno como papá está accediendo compulsivamente para tapar un agujero porque le da culpa no satisfacerlo y cuándo sencillamente lo satisface por la alegría y la felicidad que produce darle algo que desea a su hijo”, señala.

“La espera no puede reglarse de manera rígida. Tiene que estar asociada a la edad del chico, a la situación en sí -lo que se está pidiendo- y a la posibilidad del padre de satisfacerla o no en el momento -acota-. Cada papá debe fortalecer su criterio de autoridad. Y esto es el resultado de un entramado de dudas, inseguridades y preguntas”.

Bajo un paisaje social en el que se multiplican los estímulos y las demandas, no sólo se ha complejizado el rol de los padres: también los hijos aparecen atrapados en una telaraña de tensiones producidas por la necesidad de condensar una agenda intensa de actividades en una línea acotada de tiempo.

“La naturaleza de los chicos es muy vulnerable. Antes que nada, necesitan libertad. Los padres no pueden estarles todo el tiempo encima dándoles indicaciones. Paralelamente, los niños necesitan jugar. El juego habita en la infancia. Por último todos necesitan una mirada amorosa, necesitan algo más que padres que los lleven y vayan a buscar todo el tiempo”, define.

En su libro, Fleitas sostiene que la crianza de los hijos pone en contacto a los padres con el niño que alguna vez fueron, aunque advierte que esta instancia “no implica negar los aprendizajes y ponerse a jugar como si uno volviera a esa edad sino integrar el proceso entre ese niño y el adulto que es en la actualidad”.

“Crianza y Arte”, Nota en diario La Capital de Mar del Plata

Nota La Capital (baja)

Cerró la última Noche de Encuentros y Caciones

El domingo 27 de enero culminó el Séptimo Encuentro de Cantautores con presentaciones de lujo como la de Magdalena Fleitas, Simon Beneitez, Fede Comín y Alejandro Balbis. La nota distintiva de la noche fue la versión de “Piedras y Carlos Calvo” interpretada por Balbis y una murga improvisada entre vecinos de Alta Gracia, otros cantautores y familia de los artistas, incluso con la presencia de Adolfo Barrera, uno de los organizadores (Foto arriba).

La jornada comenzó horas antes con Magadalena Fleitas con canciones para niños. Con su voz dulce y cálida hizo que niños y padres participaran de canciones. Al terminar la presentación detrás de vestidores fue el turno de darle de la teta a su niño de un año que la esperaba ansioso. De esta manera, se mostraba una vez más el ambiente íntimo que se vivía en este encuentro con entre artistas y la vida cotidiana.

Más tarde fue el turno de Simon Beneitez, cantautor de Alta Gracia que en un clima de bossa se preguntó en una de sus canciones: “¿Cómo se hace bossa nova con perfume de Tajamar?” (foto arriba). La jornada de Alta Gracia no estaba terminada a las 1 aún faltaba el artista con público propio que desde hace varios años vive en España: Fede Comín. Con su humor irónico, repasó sus éxitos que como él decía son canciones que escribió años atrás como Diez menos cuarto, y El hormiguero; y otras de sus primeros pasos en España cuando escribió “El Puente”  un tango que explicó: “De repente te das cuenta que estás en el mismo lugar que habías abandonado”. No faltron temas de su nuevo trabajo denominado: “Qué se yo”.

“Quizás él no lo sepa porque yo no se lo dije, pero es un honor tocar esta noche con Alejandro Balbis”, anunció sobre el escenario Comín y luego interpretó El lugar con Balbis. La noche se extendió hasta cerca de las 3 de la madruga con la sala casi completa cuando fue el turno del Gran Pez. Con un público “murguero” y expectante, Alejandro repasó canciones y relató como corresponde en un encuentro de Cantautores cuál fue el proceso creativo de sus canciones. El final llegó como en toda murga con “la despedida” y la colaboración de murguistas improvisados que en la tarde de pileta habían repasado canciones para compartir en el escenario.

Cantautores fue una vez más un encuentro entre artistas y su público, entre artistas y artistas, y entre artistas y vecinos de Alta Gracia que se sumaron a colaborar en este encuentro desde distintos lugares.

Por Luciano Gualda y María Luz Cortez

Mujeres que nos inspiran

“Recordar nuestra esencia”
Magdalena fleitas
Escucharla es un placer: contagia su paz y su alegría, se percibe su gozo enorme por todo lo que hace. No es un secreto que, para trabajar con chicos, es necesario contar con un espíritu juguetón que brinde una capacidad de entretener. Eso sí, definir su tarea no es simple, porque MagdalenaFleitas ¡hace de todo!: es musicoterapeuta, cantante, compositora (toca la guitarra, flauta y se acompaña en el piano), docente, creadora y directora del Centro Cultural Risas de la Tierra, un jardín musical para niños de 1 a 4 años, con talleres de arte para toda la familia. Además, lleva a cabo talleres de capacitación docente, con especialización en iniciación musical, técnicas de juegos y recreación musicales, improvisación y técnica vocal, entre otros; últimamente, se encuentra abocada a la ONG Risas de la Tierra, junto a profesionales de la salud, la educación y el arte. Su objetivo es concurrir con docentes a sitios donde la música no llega (como los hospitales), realizar instalaciones urbanas y conciertos en espacios públicos, etcétera. Aunque su formación inicial es la de musicoterapeuta, ella cuenta que pensó que iba a dedicarse a la salud, para trabajar con enfermos terminales. “Resultó que hice una colaboración para un disco de una ONG, y me encantó. Entonces empecé a hacer mis propios discos. El trabajo con los chicos se dio de manera natural, espontánea. Tengo una familia muy grande, con primos más chicos que yo, y siempre fui la animadora. Me encantó desde siempre”. Inquieta por  naturaleza, Magdalena disfruta de investigar e incorporar nuevos saberes, porque entiende que todo sirve, para su trabajo y para su propio ser: “Estudié astrología, bioenergética, sanación, diferentes lenguajes para comprender la estructura humana y cómo funciona el cerebro. Cada uno de ellos aporta lo suyo. Son lenguajes muy ricos. Además, practico yoga tibetano, que tiene que ver con poner intenciones claras para despertar la conciencia. Es para aplicarlo en la vida cotidiana, y te focaliza en tu trabajo: en el área de la vida en la que quieras crecer”. Además, se formó en la escuela Crianza, de Laura Gutman, donde investigó sobre la musicoterapia y la obstetricia, e hizo cursos de psicomotricidad y observación del recién nacido en el Hospital Casa Cuna. Ahora bien, cuando se le pregunta qué es lo que más le gusta de todo lo que hace, afirma: “La variedad. Hacer coreografías y arreglos con los músicos. Por ejemplo, cuando estoy con las bailarinas, quiero ser una de ellas. Una sola cosa me cansaría, ¡y me aburriría! Básicamente, disfruto del trabajo con la gente. Creo en el trabajo en equipo. Me gustan las redes, compartir el escenario. En mis shows siempre hay mucha gente, músicos, bailarinas, chicos, padres…
Me gusta lo participativo. De ahí surgen trabajos con Luis Pescetti, Kevin Johansen, Palo Pandolfo, Fito Páez, por ejemplo”.
A la hora de contar qué aprende de los más chicos, no duda: “Cómo reciclar la alegría. Cómo las emociones circulan para no quedarse enganchado. Los chicos pueden enojarse, pero al segundo ya están jugando. Es una gran enseñanza para los adultos, que nos quedamos enganchados con un sentimiento: nos enojamos con el taxista y nos queda durante todo el día. Ellos saben que el camino es seguir adelante, seguir investigando, seguir jugando”.
Definitivamente, afirma, lo que más le gusta de compartir con los chicos es el juego, porque la relaja. “Es una buena forma de estar en el presente. Sin darse cuenta, uno se quedó jugando con ellos y pasó media hora. Es una buena manera de hacer circular las emociones. También me gusta su curiosidad y su deseo por compartir. Los chicos nos recuerdan nuestra esencia”.

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Nota Espectáculos del Diario Clarín

Para subirse a la ola

Sábado 28 de Enero del 2012

Magdalena Fleitas. Es su nuevo disco, “Risas del agua”, la cantautora enhebra ritmos folclóricos con sonidos acuáticos.

Por Alejandra Herren. Especial Para Clarín

Las canciones se enhebran como un collar de perlas en el nuevo CD de la cantautora Magdalena Fleitas, Risas del agua , el cuarto de su carrera.

En la nueva realización, los ritmos folclóricos hispanoamericanos conducen el recorrido musical, acunados por sonidos de agua. Huayno, son, cumbia colombiana, taquirari, zamba, vallenato, chamamé, compuestas por Fleitas, se hermanan con canciones populares gallegas, venezolanas, brasileñas, cubanas para dibujar este variopinto abanico de coloraturas rítmicas a lo largo de 31 tracks.

Como si se tratara de la oscilación de las olas o del curso de un arroyo, las canciones van produciendo un dulce vaivén, con remansos de temas cantados a capella por niños (verdaderas perlas, como La canción del pececito ), cuyas voces dan, además, pinceladas continuas de frescura y alegría.

Evidentemente, Magdalena Fleitas concibe sus discos como una totalidad y en equipo, porque cada miembro de su banda, integrada por Valeria Donati, Fernando Tomasenía, Martín Boffi, Mariano Gora y Gabriel Ostertag, aporta ideas y arreglos. Las voces ocupan un lugar tan importante como los ritmos, gracias a los arreglos vocales y al coro de niños.

“Cada disco va creciendo de a poco -cuenta Magdalena-, con inspiración, idas y vueltas, ensayo y error. Este disco lo fuimos presentando con la banda y así seleccionamos las canciones, de acuerdo a la respuesta del público. Por otro lado, mi gusto por los ritmos folclóricos viene de escuchar y de viajar por el país; me gustan las voces auténticas, aquellas que cuentan algo del lugar, del paisaje, de la gente. En mi casa se oía de todo, pero a mi papá le gustaban las cuecas cuyanas y a mi mamá los ritmos latinoamericanos, y así también fui encontrando mi lugar y mis gustos en el folclore, fusionado con mi vida urbana.” El resultado es igualmente disfrutable para los adultos como para los niños. “La música es música para todos -explica Fleitas-. Creo que es importante que los papás disfruten lo que sus hijos escuchan y viceversa, porque así se va creando el amor por la música y cobra sentido escuchar”. Cuando habla de educar a los niños en el gusto por la música, Fleitas lo hace con la autoridad que le da el hecho de ser la fundadora y directora del Centro Cultural Risas de la Tierra, un jardín musical para niños.

Nota en Revista Planetario

Risas del Agua

Magdalena Fleitas. Producción independiente, 2011. Distribuye Gobi Music.

Justo a tiempo para recibir el verano, salió el nuevo disco de Magdalena Fleitas Risas del Agua, el tercero de la serie integrada por Risas de la Tierra y Risas del Viento. Un poco de “música acuática” que acompaña variados sonidos argentinos y latinoamericanos (y algún canto popular que llega desde España), y que puede ser disfrutada tanto por chicos como por adultos.

Sones, vallenatos, huaynos, cumbias colombianas, taquiraris, zambas, chamamés y bailecitos van trazando preciosos paisajes musicales. Bailando en pueblos de pescadores, andando en burrito por el norte, escapando del aguacero, practicando pasos de ballet, vendiendo frutas -uvas maduras, limón partido- o siguiendo los pasos arriesgados del equilibrista Pan y Queso, Fleitas despliega toda su magia musical, acompañada de las voces de niños y de talentosas mujeres como Ana Prada, Georgina Hassan y Luna Monti.

Hay canciones para bailar, canciones para jugar, canciones llenas de ternura, canciones improvisadas y otras que proponen detenerse a oír los sonidos de arroyos y de olas. Risas del agua es un disco generoso. Por la abundancia de canciones (¡son 31 tracks!), porque incorpora composiciones propias y de terceros (muchos de ellos, miembros de La Gran Banda que la acompaña) y porque ofrece una gran diversidad musical.