Artículos Periodísticos

Notas publicadas en la prensa sobre Magdalena Fleitas

Cerró la última Noche de Encuentros y Caciones

El domingo 27 de enero culminó el Séptimo Encuentro de Cantautores con presentaciones de lujo como la de Magdalena Fleitas, Simon Beneitez, Fede Comín y Alejandro Balbis. La nota distintiva de la noche fue la versión de “Piedras y Carlos Calvo” interpretada por Balbis y una murga improvisada entre vecinos de Alta Gracia, otros cantautores y familia de los artistas, incluso con la presencia de Adolfo Barrera, uno de los organizadores (Foto arriba).

La jornada comenzó horas antes con Magadalena Fleitas con canciones para niños. Con su voz dulce y cálida hizo que niños y padres participaran de canciones. Al terminar la presentación detrás de vestidores fue el turno de darle de la teta a su niño de un año que la esperaba ansioso. De esta manera, se mostraba una vez más el ambiente íntimo que se vivía en este encuentro con entre artistas y la vida cotidiana.

Más tarde fue el turno de Simon Beneitez, cantautor de Alta Gracia que en un clima de bossa se preguntó en una de sus canciones: “¿Cómo se hace bossa nova con perfume de Tajamar?” (foto arriba). La jornada de Alta Gracia no estaba terminada a las 1 aún faltaba el artista con público propio que desde hace varios años vive en España: Fede Comín. Con su humor irónico, repasó sus éxitos que como él decía son canciones que escribió años atrás como Diez menos cuarto, y El hormiguero; y otras de sus primeros pasos en España cuando escribió “El Puente”  un tango que explicó: “De repente te das cuenta que estás en el mismo lugar que habías abandonado”. No faltron temas de su nuevo trabajo denominado: “Qué se yo”.

“Quizás él no lo sepa porque yo no se lo dije, pero es un honor tocar esta noche con Alejandro Balbis”, anunció sobre el escenario Comín y luego interpretó El lugar con Balbis. La noche se extendió hasta cerca de las 3 de la madruga con la sala casi completa cuando fue el turno del Gran Pez. Con un público “murguero” y expectante, Alejandro repasó canciones y relató como corresponde en un encuentro de Cantautores cuál fue el proceso creativo de sus canciones. El final llegó como en toda murga con “la despedida” y la colaboración de murguistas improvisados que en la tarde de pileta habían repasado canciones para compartir en el escenario.

Cantautores fue una vez más un encuentro entre artistas y su público, entre artistas y artistas, y entre artistas y vecinos de Alta Gracia que se sumaron a colaborar en este encuentro desde distintos lugares.

Por Luciano Gualda y María Luz Cortez

Mujeres que nos inspiran

“Recordar nuestra esencia”
Magdalena fleitas
Escucharla es un placer: contagia su paz y su alegría, se percibe su gozo enorme por todo lo que hace. No es un secreto que, para trabajar con chicos, es necesario contar con un espíritu juguetón que brinde una capacidad de entretener. Eso sí, definir su tarea no es simple, porque MagdalenaFleitas ¡hace de todo!: es musicoterapeuta, cantante, compositora (toca la guitarra, flauta y se acompaña en el piano), docente, creadora y directora del Centro Cultural Risas de la Tierra, un jardín musical para niños de 1 a 4 años, con talleres de arte para toda la familia. Además, lleva a cabo talleres de capacitación docente, con especialización en iniciación musical, técnicas de juegos y recreación musicales, improvisación y técnica vocal, entre otros; últimamente, se encuentra abocada a la ONG Risas de la Tierra, junto a profesionales de la salud, la educación y el arte. Su objetivo es concurrir con docentes a sitios donde la música no llega (como los hospitales), realizar instalaciones urbanas y conciertos en espacios públicos, etcétera. Aunque su formación inicial es la de musicoterapeuta, ella cuenta que pensó que iba a dedicarse a la salud, para trabajar con enfermos terminales. “Resultó que hice una colaboración para un disco de una ONG, y me encantó. Entonces empecé a hacer mis propios discos. El trabajo con los chicos se dio de manera natural, espontánea. Tengo una familia muy grande, con primos más chicos que yo, y siempre fui la animadora. Me encantó desde siempre”. Inquieta por  naturaleza, Magdalena disfruta de investigar e incorporar nuevos saberes, porque entiende que todo sirve, para su trabajo y para su propio ser: “Estudié astrología, bioenergética, sanación, diferentes lenguajes para comprender la estructura humana y cómo funciona el cerebro. Cada uno de ellos aporta lo suyo. Son lenguajes muy ricos. Además, practico yoga tibetano, que tiene que ver con poner intenciones claras para despertar la conciencia. Es para aplicarlo en la vida cotidiana, y te focaliza en tu trabajo: en el área de la vida en la que quieras crecer”. Además, se formó en la escuela Crianza, de Laura Gutman, donde investigó sobre la musicoterapia y la obstetricia, e hizo cursos de psicomotricidad y observación del recién nacido en el Hospital Casa Cuna. Ahora bien, cuando se le pregunta qué es lo que más le gusta de todo lo que hace, afirma: “La variedad. Hacer coreografías y arreglos con los músicos. Por ejemplo, cuando estoy con las bailarinas, quiero ser una de ellas. Una sola cosa me cansaría, ¡y me aburriría! Básicamente, disfruto del trabajo con la gente. Creo en el trabajo en equipo. Me gustan las redes, compartir el escenario. En mis shows siempre hay mucha gente, músicos, bailarinas, chicos, padres…
Me gusta lo participativo. De ahí surgen trabajos con Luis Pescetti, Kevin Johansen, Palo Pandolfo, Fito Páez, por ejemplo”.
A la hora de contar qué aprende de los más chicos, no duda: “Cómo reciclar la alegría. Cómo las emociones circulan para no quedarse enganchado. Los chicos pueden enojarse, pero al segundo ya están jugando. Es una gran enseñanza para los adultos, que nos quedamos enganchados con un sentimiento: nos enojamos con el taxista y nos queda durante todo el día. Ellos saben que el camino es seguir adelante, seguir investigando, seguir jugando”.
Definitivamente, afirma, lo que más le gusta de compartir con los chicos es el juego, porque la relaja. “Es una buena forma de estar en el presente. Sin darse cuenta, uno se quedó jugando con ellos y pasó media hora. Es una buena manera de hacer circular las emociones. También me gusta su curiosidad y su deseo por compartir. Los chicos nos recuerdan nuestra esencia”.

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Nota Espectáculos del Diario Clarín

Para subirse a la ola

Sábado 28 de Enero del 2012

Magdalena Fleitas. Es su nuevo disco, “Risas del agua”, la cantautora enhebra ritmos folclóricos con sonidos acuáticos.

Por Alejandra Herren. Especial Para Clarín

Las canciones se enhebran como un collar de perlas en el nuevo CD de la cantautora Magdalena Fleitas, Risas del agua , el cuarto de su carrera.

En la nueva realización, los ritmos folclóricos hispanoamericanos conducen el recorrido musical, acunados por sonidos de agua. Huayno, son, cumbia colombiana, taquirari, zamba, vallenato, chamamé, compuestas por Fleitas, se hermanan con canciones populares gallegas, venezolanas, brasileñas, cubanas para dibujar este variopinto abanico de coloraturas rítmicas a lo largo de 31 tracks.

Como si se tratara de la oscilación de las olas o del curso de un arroyo, las canciones van produciendo un dulce vaivén, con remansos de temas cantados a capella por niños (verdaderas perlas, como La canción del pececito ), cuyas voces dan, además, pinceladas continuas de frescura y alegría.

Evidentemente, Magdalena Fleitas concibe sus discos como una totalidad y en equipo, porque cada miembro de su banda, integrada por Valeria Donati, Fernando Tomasenía, Martín Boffi, Mariano Gora y Gabriel Ostertag, aporta ideas y arreglos. Las voces ocupan un lugar tan importante como los ritmos, gracias a los arreglos vocales y al coro de niños.

“Cada disco va creciendo de a poco -cuenta Magdalena-, con inspiración, idas y vueltas, ensayo y error. Este disco lo fuimos presentando con la banda y así seleccionamos las canciones, de acuerdo a la respuesta del público. Por otro lado, mi gusto por los ritmos folclóricos viene de escuchar y de viajar por el país; me gustan las voces auténticas, aquellas que cuentan algo del lugar, del paisaje, de la gente. En mi casa se oía de todo, pero a mi papá le gustaban las cuecas cuyanas y a mi mamá los ritmos latinoamericanos, y así también fui encontrando mi lugar y mis gustos en el folclore, fusionado con mi vida urbana.” El resultado es igualmente disfrutable para los adultos como para los niños. “La música es música para todos -explica Fleitas-. Creo que es importante que los papás disfruten lo que sus hijos escuchan y viceversa, porque así se va creando el amor por la música y cobra sentido escuchar”. Cuando habla de educar a los niños en el gusto por la música, Fleitas lo hace con la autoridad que le da el hecho de ser la fundadora y directora del Centro Cultural Risas de la Tierra, un jardín musical para niños.

Nota en Revista Planetario

Risas del Agua

Magdalena Fleitas. Producción independiente, 2011. Distribuye Gobi Music.

Justo a tiempo para recibir el verano, salió el nuevo disco de Magdalena Fleitas Risas del Agua, el tercero de la serie integrada por Risas de la Tierra y Risas del Viento. Un poco de “música acuática” que acompaña variados sonidos argentinos y latinoamericanos (y algún canto popular que llega desde España), y que puede ser disfrutada tanto por chicos como por adultos.

Sones, vallenatos, huaynos, cumbias colombianas, taquiraris, zambas, chamamés y bailecitos van trazando preciosos paisajes musicales. Bailando en pueblos de pescadores, andando en burrito por el norte, escapando del aguacero, practicando pasos de ballet, vendiendo frutas -uvas maduras, limón partido- o siguiendo los pasos arriesgados del equilibrista Pan y Queso, Fleitas despliega toda su magia musical, acompañada de las voces de niños y de talentosas mujeres como Ana Prada, Georgina Hassan y Luna Monti.

Hay canciones para bailar, canciones para jugar, canciones llenas de ternura, canciones improvisadas y otras que proponen detenerse a oír los sonidos de arroyos y de olas. Risas del agua es un disco generoso. Por la abundancia de canciones (¡son 31 tracks!), porque incorpora composiciones propias y de terceros (muchos de ellos, miembros de La Gran Banda que la acompaña) y porque ofrece una gran diversidad musical.

Nota del portal Entremujeres.com

¡Música para todos los corazones!

Espacio Kids

La cantautora infantil Magdalena Fleitas acaba de lanzar su nuevo disco, “Risas del Agua”, el tercero de la serie “Risas”. La importancia de que los chicos se zambullan en el mundo de la música y el desafío de convivir con las nuevas tecnologías, algunos de los temas que conversamos con ella.

Magdalena Fleitas

“El Aguacero”, “Paso Ríos” y “Las Olas”… No son oraciones a algún dios de la lluvia en medio de tanta sequía (aunque bien podrían actuar como si lo fueran), sino que se tratan de canciones pertenecientes al último trabajo de la cantautora infantil Magdalena Fleitas, “Risas del Agua”, el tercero de la serie “Risas”, lanzado a fines de 2011. En esta oportunidad, el sonido de las olas y el agua de los arroyos se cuelan en las canciones, en las que abundan los ritmos folclóricos matizados con la dulzura de algunas canciones para niños.

“Cada canción tiene un momento y una historia diferente”, cuenta Magdalena a Entremujeres. “Algunas surgen jugando con los chicos (como en El Equilibrista) y otras se refieren a un tema específico (como La Leyenda del Mate y La Leyenda del Picaflor de los Colores). Me inspiro en este proceso y después me encuentro haciendo todo con la canción en la cabeza: me baño y la tarareo, cocino y armo el estribillo… Y así, por gusto y entusiasmo, crecen las canciones”.

Para Magdalena, hay dos claves para captar el interés de los chicos en la música: por un lado, ser honesto y, por otro, que lo que uno canta sea por placer. “Enseguida pescan la trampita pedagógica y, a la hora de bailar y jugar, ellos no tienen ganas de que se les enseñen modales a través del estribillo”, detalla la cantautora.

Hace siete años, fundó el Centro Cultural “Risas de la Tierra”, un jardín musical para niños de uno a cuatro años. Es un espacio de iniciación artística con talleres de arte para toda la familia, con educadores músicos y clowns especializados en la docencia a través del juego y la experiencia artística. Los chicos pueden concurrir de dos a cinco veces por semana, ya que es una propuesta complementaria o alternativa de la educación formal (algunos asisten a un jardín de infantes en el contraturno). “La propuesta es que los chicos den sus primeros pasos en un contexto de música con docentes que buscan su lenguaje en lo artístico y que también crecen junto a ellos. El proceso de educación tiene que ser transformador para maestros y niños”, cuenta Fleitas.

La musicoterapeuta asegura que son “muchísimos” los beneficios que genera que los chicos se zambullan en el mundo de la música desde una corta edad. “Es crecer con los sentidos abiertos al mundo. Porque la música dice ‘escuchar tiene sentido’ y, desde ahí, sus experiencias y el intercambio con sus pares se enriquece porque pueden escucharse mejor”.

En la actualidad –y más en vacaciones-, los chicos pasan gran cantidad de tiempo con la televisión, los videojuegos o el celular de sus papás (o el de ellos mismos…). Para Magdalena, “hay mucha estimulación, pero eso no significa que haya más contacto. Hay muchos chicos que piden a gritos un poco de contención y atención y parecen malcriados, pero significa que no se les da lo básico de la infancia, que es tiempo de compartir y calidad de contacto. Siempre les digo a los papás que todos los días compartan una media hora con su hijo jugando, mirando, preguntando, sin exigencias… Porque ese contacto es fundamental para la salud de sus hijos y de todo el sistema. Si ese encuentro es pleno, luego no es necesario estar encima ni los chicos se ponen tan caprichosos, porque están satisfechos en su corazón, en lo más esencial”.

En este nuevo mundo tecnológico, muchas veces ellos saben más que los adultos sobre el uso de diversos artefactos tecnológicos pero, tal como explica Magdalena, los grandes “siguen siendo los que marcan el rumbo, los que dicen qué se puede ver y qué no. Los bordes son muy importantes y la autoridad se puede construir de muchas maneras, aunque uno no sepa de la compu como los chicos”.

En “Risas del Agua” deja en evidencia muchas de sus influencias: música latinoamericana, ópera y folklore, así como rasgos de mujeres dedicadas a la educación musical, como María Teresa Corral o Pepa Vivanco. Hay zamba, chamamé, canciones gallegas, venezolanas, ritmos brasileros, vallenatos y cumbias colombianas y juegos con coreografías. Y también hay mucho de los niños del jardín, “es mi inspiración cotidiana. De hecho, los chicos que cantan coros son exalumnos. Además, hay una presencia importante de la improvisación, porque con los chicos inventamos canciones y algunas de las grabaciones están en el disco”.

Con sus años de experiencia de cantos y juegos en grupo, Fleitas afirma que para que a los niños les guste una canción resulta fundamental el contexto, cómo se les presentó el tema: “Si una canción les llega entre sus amigos, la enseña un maestro que es un campeón y luego la bailan o invita a un juego, está llena de significados. Eso la hace un éxito”.

Magda comenzó 2012 llena de proyectos: un flamante disco bajo el brazo -que probablemente presentará en junio-, su escuela musical y la escritura de su nuevo libro dedicado a padres y maestros sobre la educación artística y la importancia de crecer con los sentidos abiertos al mundo.

Colores, música y baile. ¡Y arriba los corazones!

por Sabrina Díaz Virzi

Cómo y por qué es bueno acercar a los chicos el arte


Magdalena Fleitas presenta en vivo Barrilete de Canciones

“Juguemos en el escenario”

PÁGINA 12- Julio 2008

Llegan las vacaciones de invierno y casi todo el mundo adulto con niños y niñas a cargo empieza a mirar ansiosamente la cartelera teatral infantil para ver a dónde llevar a la gente menuda. Ese público inocente y dispuesto, a menudo influido por la publicidad televisiva, se merece que padres y madres elijan responsablemente la mejor calidad en todos los rubros. Héctor Presa, Magadalena Fleitas, Violeta Naón, Adela Basch y Liliana Bodoc opinan sobre la temática. (…)

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“El mundo de los chicos se pinta más rosa de lo que es”

REVISTA SOFÍA- Diciembre 2007

Magdalena Fleitas viajó por Latinoamérica buscando canciones y así forjó un estilo musical que rescata tradiciones en una mezcla divina de folclore y urbanidad que ahora reflejan sus discos. En buenos Aires, Fleitas dirige un jardín de infantes y desde allí afirma para quien quiera escuchar: “Música podemos hacer todos”.

Magdalena Fleitas es una voz autorizada a la hora de hablar sobre el mundo de los chicos y sus romances con la música. Consiguió algo casi imposible: que los chicos de ciudades como Buenos Aires, poco familiarizados con el folclore, se entusiasmaran con esa música. A los 36 años, lleva tiempo viajando con su banda a cuestas por la Argentina y otros países de Latinoamérica y en el camino grabó los discos “Risas de la Tierra” Y “Risas del Viento”, donde fusiona lo folclórico y lo urbano en canciones como para no parar de cantar y de bailar. En una casona de Palermo, Magdalena también dirige un jardín de infantes, “El jardín de Magda”, que propone un innovador proyecto educativo y en ese marco conversó con Sophia acerca del desafío de acompañar a los chicos a sentirse mejor escuchados en una etapa inicial y fundante de la infancia. -¿Siempre supiste que querías dedicarte a esto?

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“El folklore también es música para chicos”

LA NACIÓN- Diciembre 2007

Magdalena Fleitas hizo una colorida y muy rítmica selección de temas populares y folklóricos de la Argentina y de otros países de América latina para su segundo CD, Risas del Viento, que grabó dos años atrás. Sin embargo, también en esta oportunidad agregó varios de cosecha propia.

Aires norteños y rioplatenses se suman a otros peruanos, bolivianos, colombianos y hasta cubano. Equilibrado y bien resuelto, el conjunto resulta por demás agradable, divertido, curioso y sumamente interesante para iniciar a los chicos en ritmos no muy frecuentados por la música infantil.

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