La luna y los proyectos

Un día vino una maestra de sala de 2, Anita Iniesta, a comentarme algo sobre una de sus alumnas.

– Magda ¿sabés que tengo una nena en el grupo, que es una apasionada de la luna? Todos los días habla de la luna, parece que le gusta tanto mirarla que aprendió los ciclos y cada mañana nos cuenta “hoy hay luna llena” “hoy es luna menguante”. Dice la mamá, que todas las noches buscaba la luna en el cielo y que cuando no la vio, por ser luna nueva, se angustió mucho, se puso a llorar. ¿Cómo era que la luna se había ido? Candela, que así se llama, no se tranquilizó con el tema hasta que la volvió a ver creciente. “Ahh… la luna sabía volver” Así fue aprendiendo los ciclos y preguntando detalles a sus papás. Es una chiquita de 3 años, pero ya sabe mucho acerca del tema y lo cuenta como lo más natural del mundo. Tanto insistió en la luna , que ya sus amigos le preguntan y la escuchan cuando ella cuenta alguna novedad.

Luego de este relato, conmovida, Anita me preguntó:

– ¿Se te ocurre alguna actividad, canción o proyecto posible para abordar este tema? Me gustaría tomar esta inquietud de Candela y hacer algo en el grupo.

Es muy interesante cuando surge la pasión en algún niñito y especialmente cuando contagia la curiosidad e inquietud del maestro. Hay un buen libro acerca de este tema, que se llama “La niña del lápiz marrón”. Está escrito por una maestra en EEUU, estimulada por Reneé, una niñita de 5 años, que con su corta edad, se enamora de los libros del escritor Leo Lionni. En su grupo habían leído “Tico y las alas doradas” y la lectura despertó todo tipo de intercambios filosóficos, dignos de grandes estudiosos. Los chicos se preguntaban, estimulados por su compañera: “¿qué hubiera pasado si….? ¿Qué quiere transmitirnos Tico con esta historia? ¿Por qué sus amigos no lo aceptan?” “¿Qué nos quiere decir el autor?

Este libro escrito por una maestra, nos invita a recorrer un ciclo escolar en donde la investigación y el desarrollo profundo de un proyecto, en este caso los libros de un autor, abren un maravilloso mundo de comprensión, encuentro y diálogo con los otros. Tanto los chicos como la docente se entregan a profundizar en un tema: la lectura de Leo Lionni, la obra de un artista. Más allá del tema en sí, la riqueza está dada por la experiencia en sí misma. Hay un inicio del proyecto, despertado por el anhelo y los cuestionamientos de una niñita. Hay una dirección y un desarrollo de contenidos, coordinados por la maestra y un cierre grupal, que no finaliza el tema, sino que los despide a todos, en contacto con una íntima profundidad. El saber cómo ir más a fondo, cómo alimentar la curiosidad, el deseo de conocer y hacer empatía con un tema, descubriendo el propio pensamiento, sentimientos y la propia voz en ello.

En relación a los proyectos de las salas, a veces el maestro indaga en el grupo, a través de juegos y actividades, para detectar cuáles son los temas de interés para sus chicos. Otras veces el tema emerge solo, como en este caso. Cuando esto sucede, el docente puede preguntarse hacia dónde ir. Uno podría seguir el hilo del tema en sí… en este caso “La Luna” o el hilo del “espíritu de investigación” que tiene esta niñita. Si en el grupo el tema hizo mella, es una buena oportunidad para tomarlo y realizar un proceso de investigación, profundizándolo a lo largo del año. Los mejores proyectos no se abandonan. No duran 2 meses, 3 semanas o el tiempo que estipula la currícula oficial. Se hacen parte del grupo, de las familias, de la Institución y todos pueden participar de alguna manera.

Ahora bien, tenemos a Candela y su luna. Su tiempo de observación del cielo, su búsqueda diaria en el firmamento y su conocimiento de los ciclos, la nomenclatura y algunos detalles astronómicos, sorprendentes para su corta edad. Esto quiere decir que en su casa se habla, que sus papás le enseñan y la acompañan en su búsqueda. Por lo cual, también podríamos incluirlos en el proyecto. Además, en general a los adultos les interesa la astronomía y pueden aportar material, poesías, viejas canciones, libros y telescopios.

En cuanto a qué actividades hacer, podemos empezar imaginando y recordando lo que nos pasaba a nosotros mismos cuando éramos chicos.

La luna es un tema antiguo e inspirador, podemos encontrar material en muchos lugares. La astrología, las historias y leyendas, el amplio repertorio musical y poético, la ciencia, todas ellas son buenas fuentes para recabar información y enriquecer la propuesta en el grupo.

Con una niñita que diariamente aporta nombres técnicos, yo abordaría tanto lo intelectual desde la transmisión de contenidos, como los aspectos simbólicos, lúdicos y artísticos que nos ofrece la luna como tema. Por un lado, enseñaría conceptos acerca del cielo y los astros y por otro, me sumergiría en lo onírico del tema y en la riqueza de material que hay disponible, puesto que la luna ha sido uno de los temas más inspiradores para la humanidad.

A partir de estas direcciones o caminos podemos generar diálogos entre los chicos, para que aprendan a hacerse preguntas, a escucharse entre ellos, a imaginar y desarrollar un mundo de conocimientos y aproximaciones. Podemos preguntar ¿Dónde se va la luna cuando no la vemos? ¿De qué está hecha la luna? ¿Cómo es la luna por dentro? ¿Por qué los perros le ladran algunas noches? Y cuando algún niño suponga una respuesta o juegue a adivinar seguimos indagando… ¿pero, entonces…?

Se pueden generar diálogos muy conmovedores aún con los más chiquitos. Y es una gran fuente de inspiración. Sugiero al maestro que transcriba los diálogos tal cual fueron, anotando las imágenes dichas por los chicos, las preguntas que se hicieron y las asociaciones libres, que pueden ser de lo más delirantes y poéticas.

El día de mañana, esto puede transformarse en una canción, en una obrita, en un cuento ilustrado o en una poesía creada espontáneamente por los niños y estructurada por el maestro.

Y cuando nos imaginamos qué hacer con el tema de la luna… ¿qué nos surge? ¿Qué nos gustaría? ¿Cómo podemos ofrecerla al grupo y estar informados para enriquecer su investigación?

Me gusta meterme de lleno en los temas que voy a abordar. Buscar canciones y juegos de mi infancia como aquel de “Luna lunera cascabelera”. Recopilar escritos e historias. Hasta la leyenda de la yerba mate cuenta que viene de la luna, como un regalo a los hombres. Hay una maravillosa fuente de consulta por todos lados.

Otro detalle del relato de la maestra Anita, es que Candela hizo foco especialmente en la desaparición de la luna y trasladó este miedo a otras experiencias de la vida. En el otoño, señaló la caída de las hojas y lloró por eso. Sus papás la calmaron y reconocieron en su hija esta capacidad de observación de los ciclos y la naturaleza, el miedo por aquello que aparentemente se termina, la incertidumbre y la sensación de fragilidad ante no poder retener aquello que amaba. Podemos hacer varias interpretaciones de estas escenas cotidianas, pero prefiero quedarme con el acto en sí, porque dice mucho en sí mismo. Candela es una nena que traduce su mundo interior mirando agudamente los ciclos de la naturaleza, en este caso la luna y las estaciones del año. Más allá de si esta mirada encierra algún duelo familiar, la percepción de la finitud de la vida o el miedo ante la inestabilidad y la pérdida, Candela nos trae un pedacito de conciencia puesta en algo que todos podemos abordar y conocer en grupo. Es una buena manera de acompañarnos en la vida, traduciendo los miedos en amor por algo que queremos conocer y descubrir. La cualidad científica y la pasión por investigar también nacen en las grandes inquietudes de la humanidad. En las preguntas de los niños.

A continuación, algunas ideas, reflexiones y recursos lunares, para alunizar juntos y despegar en un viaje al más allá:

LA LUNA

SÍMBOLOS

Dice el Diccionario de los símbolos (fragmento-recomiendo leer en profundidad):

El simbolismo de la luna se manifiesta en correlación con el del sol.

Sus dos caracteres más fundamentales derivan, por una parte, de que la luna está privada de luz propia y no es más que un reflejo del sol; por otra parte, de que atraviesa fases diferentes y cambia de forma. Por esto simboliza la dependencia y el principio femenino así como la periodicidad y la renovación. En este doble aspecto es símbolo de transformación y crecimiento.

En las manchas de la luna se ve representado el bestiario lunar según la imaginación de los diferentes pueblos. En Guatemala y México figuran un conejo y a veces un perro. En el Perú un jaguar o un zorro. Perros, lobos y osos habitan la luna o aparecen en los mitos que conciernen a sus cambios de fases.

Simbólicamente, la luna es lo femenino, representado en “LA MADRE”. Para la astrología representa el lugar de dónde venimos, es la imagen materna de la tierra. Con los niños: ¿Podríamos decir que es la mamá del mundo? Siempre me pregunté por qué los chicos la buscan cada día, señalándola con el dedito, ya sea desde la ventana de la casa o desde el cochecito en la calle, cuando ningún adulto la vio todavía.

Los astrólogos dicen que en la carta natal podemos ver a través de la luna nuestras virtudes, talentos y también nuestros mecanismos de defensa. Es como nuestro “huevito energético” la “casita primordial”, cómo aprendimos a conocer el mundo de la mano de nuestra madre.

Mi abuela me contó que en su infancia todos veían en las manchas de la luna al hombrecito del hacha. Por más que intenté verlo siguiendo los cuentos de mi abuela, nunca lo pude imaginar, pero sé que hay pueblos que ven a una niña que lleva en sus hombros dos cubos de agua.

¿Ustedes qué ven en las manchas de la luna? ¿Podemos inventar historias e imaginar sueños mirando sus manchas, luces y sombras?

LEYENDAS, CUENTOS, HISTORIAS

Recopilar historias, aprender cuentos lunares e inventar otros, es un buen punto de partida.

Cada jornada se puede dedicar un tiempo especial para contarlos al grupo. En la ronda inicial, en calma durante la merienda o un ratito antes de despedirnos, pueden ser buenos momentos para “El cuento de la luna” ó “La luna de hoy” según como lo llamemos.

Libro “Las Cosmicómicas” de Italo Calvino, 1er relato: cuenta que cuando la luna se acercaba a la tierra, los habitantes del pueblo subían por una larga escalera hasta ella, para ir a buscar queso, porque, ya se sabe, en la literatura, la luna es de queso.

Cuentos europeos: en mi infancia solía escuchar aquel del pueblito de tontos retontos, que todas las lunas llenas, se dedicaban a sacarla del lago, puesto que pensaban que se había caído y temían que se ahogara. Tanto lloraban todos los vecinos, que pasaban la noche con azadas, picos y palas, tratando de sacarla del lago, puesto que se la veía reflejada en el agua y parecía tan real que el pueblo entero lamentaba que se hundiera para siempre.

Wallace & Groomit: es un dibujito inglés, donde un Señor y un perro se van en cohete a la luna a buscar buenos quesos, llevan una gran provisión de galletas para la hora del té. Cuando llegan a la luna, luego de grandes aventuras, prueban las distintas laderas y descubren que hay todo tipo de quesos: untable, tipo cheedar, camembert, etc.

Leyendas latinoamericanas: la mayoría de las leyendas que hablan sobre el inicio de la vida se refieren a la luna y al sol como los generadores del universo. Sugiero leer la leyenda brasilera de la Caja de coco, cuando todavía la luna no formaba parte de la vida y los hombres padecían el calor y el trabajo continuo. La piedra de Tandil se origina por la defensa de la luna al sol, cuando un espíritu maligno lo ataca. Meri y Ari son dos hermanos gemelos en una historia guaraní que se transforman en luna y sol y brillan para todos.

CANCIONES:

Hay muchas canciones inspiradas en la luna y que están centradas en el cantor o en el paisaje. Sugiero buscar aquellas que hablan de la luna en sí, historias que nos cuenten de ella, como es su cara, sus enamoramientos, dónde vive, etc. De esta manera podemos enriquecer el tema de la luna en sí misma.

Canciones de leyendas de la luna /Magdalena Fleitas para Canal Encuentro

La luna y el río /Magdalena Fleitas CD “Risas de la Tierra”

La luna de Candela /Magdalena Fleitas

Ya la luna /Ma.Elena Walsh

Don dolon dolon /Ma. Elena Walsh (habla de la noche, pero menciona a la luna)

Luna lunera cascabelera /Popular

La luna tiene cara /Rita del Prado

Luna lanar /Mariana Baggio

La luna /Murga la Gran Siete CD “Barrilete de Canciones”

POESÍAS

Ver anexo

ACTIVIDADES

Informe lunar:

Teniendo en cuenta la particular dedicación de Candela a la luna, cada día se le puede pedir que haga su informe lunar. En una cartulina vamos dibujando los ciclos, al igual que en el calendario estándar. Puede incluir lo que Candela “quiera” contar de la luna. La maestra pregunta ¿cómo está la luna hoy?

Este informe se puede dar espontáneamente, en la ronda de saludo o se puede formalizar un poco, jugando con el formato noticiero. Hacemos un mic especial para el anuncio, pintamos una tela oscura con estrellitas entre todos para que sea el telón de fondo, cantamos una canción de apertura, etc.

Esta capacidad de registro y reconocimiento cotidiano se puede extender a otras áreas de la meteorología. Se puede anunciar el clima, cómo va a ser el día, qué ropa habría que ponerse, cómo queremos estar cómodos. Podemos jugar haciendo un poco de “adivinación” y predecir disparates o deseos que tenemos para alguien “se anuncia una rabieta producto de no querer ponerse los zapatos” “nos informan que Mateo y Camila se reconciliaron de su pelea, por lo cual se instaura el día de los amigos”. A partir de ahí podemos darnos más besos y abrazos que de costumbre, porque ya fue anunciado y es parte del pronóstico!

Juego astronómico: (como en la clase de biología)

Representar la tierra con una pelota, la luna con otra pelota más pequeña y el sol con una linterna.

Apagar las luces de la sala y oscurecerla lo más posible.

En el centro se pone un nene con la pelota Tierra, al costado, otro nene con la pelota Luna y el sol, del lado opuesto ilumina la tierra. ¿Qué sucede? ¿qué partes quedan en sombra? ¿La luna se escondió o está ahí?

Probar variables, como si inventáramos eclipses. Ante cada presentación podemos decir versitos rítmicos e inventar nuestras coplas:

Sal solecito, caliéntame un poquito

Por hoy por mañana por toda la semana

La noche y el Telescopio:

Llevar un telescopio a la sala, investigarlo, intentar ver y organizar una noche de alunizaje con todos los chicos y sus familias en el patio del jardín.

Se puede charlar acerca de cómo hacían los hombres para conocer a la luna cuando no existían los telescopios, cómo la miraban y anotaban los cambios día a día.

Sala lunar- Ambiente, Láminas y Pic nic:

Buscar diversas láminas de la luna, imágenes, calendarios, facetas lunares, posibles dibujos y símbolos de la astronomía. Pegarlas en la pared. Crear un ambiente lunar, poner música de fondo, del tipo new age cósmica… caminar como si estuviéramos en el espacio, transmitir conceptos como la gravedad, el polvo lunar y las caras de la luna. Hacer un juego simbólico de viajeros de la luna, descubriendo las distintas caras y viendo la tierra desde lejos.

En este súper ambiente, se puede hacer un pic nic lunar, con galletitas y queso.

28 días:

Hacer un ciclo lunar con los chicos. Empezamos el día de inicio lunar y vamos anotando en una cartulina el nombre de cada día, con su gráfico correspondiente. Hay un cuadrito para cada día y vamos tachando el día que pasó, para que los chicos entiendan el paso del tiempo y el gráfico. Es interesante que los chicos reconozcan un ciclo. Se puede hablar de cómo influye en los ciclos de la mujer, de las emociones, de la tierra, de las aguas y los fluidos.

Cada día se puede contar un cuento asociado: por ejemplo en la luna llena, una historia de brujas y conjuros. En el cuarto creciente una nena que va a la peluquería y así. Inventar historias con los chicos. Hay días que no sabemos qué pasa. Al fin de cuentas, la luna es un misterio.

Plástica:

Fotocopiar las caras de la luna en tamaño hoja A4 y pintar en forma libre lo que cada uno imagina que hay en la luna. Realizar distintas técnicas. Pegar papelitos de revistas, dibujar con marcador negro, con hisopos y colores, pegarles arena y hacer una superficie rugosa.

Hacer una colección de imágenes lunares que formen parte del libro de la sala.

Las facetas de la luna: cada uno puede dibujar lo que ve en su luna personal. Si la luna es un reflejo… ¿qué pondríamos en ella?

Teatro de sombras:

Realizar distintas lunas y estrellitas en cartón y aplicarles un palillo, como si fuera un títere de varilla. Tender una tela blanca en la sala, oscurecer el lugar y desde atrás de la tela iluminar con un foco potente, que genere sombras a medida que jugamos con las lunas, la mano, los dedos. Podemos narrar diferentes historias lunares. Es muy creativo cantar los relatos a modo de juglares, entonando las palabras, inventado melodías e improvisando con los chicos.

La primera vez se puede hacer en formato show: el maestro escenifica y los chicos son el público, sentados en sus sillitas. Las siguientes, los chicos pasan a actuar y cuentan algo de su luna. Los filmamos cada vez y guardamos ese material para compartirlo una vez que esté editado. Invitamos a chicos de otras salas, a los papás o abuelos a nuestra propia función y planetario casero. Las entradas de papel tienen forma de cohete espacial.

Planetario:

Una buena visita al Planetario puede ser un buen programa, para eso hay que conocer las actividades y los espectáculos que se están ofreciendo.

También se puede visitar el Centro Astronómico, es un paseo muy interesante. Aunque no podamos concretarlo con los chicos, podemos sugerirlo a los padres, para que acompañen el proyecto desde su casa y luego nos cuenten sus experiencias.

Abuelos:

Seguro que hay abuelos y papás que pueden venir a contarnos cosas del cielo. Cómo era en su infancia, qué miraban en el firmamento, qué sabían ver. Ese día podemos preparar un regalito de sombrero de luna, o de estrella. Un prendedor hecho con porcelana fría que represente al grupo alunado y cuadros pintados sobre lunas blancas, celestes y grises.

Opuestos Ying/Yang:

La luna y el sol son buenos puntos de partida para investigar en los opuestos fundantes de la vida. Día y noche, femenino masculino. Los opuestos complementarios nos rodean y podemos nombrarlos, hacer una lista, reconocerlos en los alimentos, en los colores y en las acciones.

La vida es un continuo devenir ying yang, luna y sol.

Si el tema surge con interés en el grupo, tenemos un maravilloso hilo para profundizar en los ciclos de la vida. Un niño que puede reconocer y mirar esto, crece con una profunda comprensión.

Canción nueva… boceto:

LA LUNA DE CANDELA

Magda /huayno

La luna dio la vuelta al mundo

Tardó doce horas en volver

Fue apareciendo despacito

Y la noche comenzó a nacer

El sol que dio luz durante el día

Se fue a iluminar a otro lugar

Y la luna quedó reina de la noche

En los sueños empezó a cantar

Lara la

Tu nombre lo soñé, tu canción yo la sé

Así soy, ya me voy, no me ves, pero estoy