“Crianza y Arte”, Nota de Telam

Los artistas de la vida cotidiana

No hay dogmas inalterables a la hora de establecer un modelo de crianza: ser buenos padres implica aprovechar los recursos propios de cada familia y apostar a la creatividad fundante que irrumpe en instancias cotidianas como el momento del baño o un trayecto en auto con los hijos a bordo, sostiene la compositora y educadora Magdalena Fleitas, autora del flamante libro “Crianza y arte”.

CrianzaYArte-TAPA-FINAL-01

Vincular la labor educadora de los padres con una experiencia artística supone avanzar un paso más allá de las formulaciones del francés Marcel Duchamp, que por los comienzos del siglo XX instituyó el carácter ordinario del arte al dictaminar que un simple objeto cotidiano -un urinario- podía cumplir una trayectoria similar a la de una complejísima pieza de arte.En sus múltiples proyectos musicales y docentes -que se condensan y dialogan en el libro publicado por Grijalbo- Fleitas posiciona a la creatividad como una herramienta espontánea que aflora inesperadamente en la escena doméstica para aportar un plan B allí donde el imprevisto dibuja un escollo de incierta resolución.

“En el libro pongo en circulación los conocimientos que los padres tienen sin que sean reconocidos como tales -explica Fleitas a Télam-. En los años que llevo de docente y musicoterapeuta fui recolectando esos tesoros que ahora comparto: una familia sabe calmar el dolor de determinada manera, la otra sabe reír o jugar de cierta forma, otra tiene una estrategia para resolver los conflictos, etcétera”.

Las anécdotas y viñetas reunidas en “Crianza con arte” aportan la evidencia de la bitácora que despliega cada familia, un registro de hábitos y estrategias personales que convierte a los padres en inesperados artistas de la vida cotidiana, capacitados para poner límites con aire teatral, bailar con la escoba para capturar la atención de los hijos o desplegar acertijos en tiempo record con el fin de detener las peleas en el auto.

A lo largo del recorrido, Fleitas ilustra que las rutinas no son tan rígidas ni tan aburridas como parece y pueden sobrevivir en la memoria como un mojón imborrable: “Hay historias de familia que van desde canciones que fueron improvisando para dormir hasta la aparición de ciertos miedos y cómo lo fueron resolviendo”, señala.

“Esa fuente de conocimiento natural que poseen los padres muchas veces proviene de la propia niñez. Tiene que ver con las cosas que uno jugó de niño y desea traer al presente, pero también con las que no se quieren repetir porque lo hicieron sufrir”, apunta Fleitas, además cantante y directora del centro cultural “Risas de la Tierra”.

La autora invita a revisar los antiguos patrones de crianza para desarrollar una base de sustentación flexible respecto a los límites, que permita dosificar el énfasis si se trata de dirimir una situación donde se pone en juego un capricho y por el contrario de sostenerlo con firmeza si la “transgresión” planteada por el niño involucra algún peligro para su bienestar.

¿Cómo se define el margen de acción de los padres hoy que se ha debilitado el valor de la intuición y la experiencia como vectores centrales del proceso de crianza? “Encontrar el lugar desde el que se quiere poner el límite y la manera en que uno quiere habitar la autoridad no es sencillo, porque fuimos educados de un manera más estricta que no daba lugar al diálogo”, indica Fleitas.

“Por lo general queremos encontrar una forma de poner límites acordes a los cambios que se fueron produciendo en estos años. Por eso a veces los papás se muestran más frágiles e inseguros: ponen un límite y enseguida dudan o se sienten culpables porque hay un enorme deseo de satisfacer todo”, ilustra.

“La crisis que se produjo en torno a los modelos autoritarios de antaño también trajo inseguridades, pero está claro que la autoridad paterna es fundamental. Que los chicos pasen por momentos de frustración es vital para su crecimiento, porque el hecho de no poder todo les marca lo que sí pueden, y esto les permite desplegar su potencial”, explica Fleitas.

La artífice de las series musicales “Risas del Viento” y “Risas de la Tierra” plantea una vinculación entre culpa y libertad, dos conceptos en tensión permanente que suelen tiranizar a los padres -Fleitas reivindica el valor de la autenticidad por sobre los mandatos de orden culposo- y remarca la importancia de formular (se) interrogantes como estrategia para destrabar situaciones de todo orden.

“Hay que diferenciar las necesidades de las demandas superficiales. Y también hay que distinguir cuándo uno como papá está accediendo compulsivamente para tapar un agujero porque le da culpa no satisfacerlo y cuándo sencillamente lo satisface por la alegría y la felicidad que produce darle algo que desea a su hijo”, señala.

“La espera no puede reglarse de manera rígida. Tiene que estar asociada a la edad del chico, a la situación en sí -lo que se está pidiendo- y a la posibilidad del padre de satisfacerla o no en el momento -acota-. Cada papá debe fortalecer su criterio de autoridad. Y esto es el resultado de un entramado de dudas, inseguridades y preguntas”.

Bajo un paisaje social en el que se multiplican los estímulos y las demandas, no sólo se ha complejizado el rol de los padres: también los hijos aparecen atrapados en una telaraña de tensiones producidas por la necesidad de condensar una agenda intensa de actividades en una línea acotada de tiempo.

“La naturaleza de los chicos es muy vulnerable. Antes que nada, necesitan libertad. Los padres no pueden estarles todo el tiempo encima dándoles indicaciones. Paralelamente, los niños necesitan jugar. El juego habita en la infancia. Por último todos necesitan una mirada amorosa, necesitan algo más que padres que los lleven y vayan a buscar todo el tiempo”, define.

En su libro, Fleitas sostiene que la crianza de los hijos pone en contacto a los padres con el niño que alguna vez fueron, aunque advierte que esta instancia “no implica negar los aprendizajes y ponerse a jugar como si uno volviera a esa edad sino integrar el proceso entre ese niño y el adulto que es en la actualidad”.